
Crianza
Nuestro tinto de guarda, criado en barrica sobre el granito de Arribes.
El vino es como el amor: mejora tus cinco sentidos y alegra tu corazón.
«Si el amor es un juego y con el amor no se juega, ¿a qué jugamos? Si te faltó el amor, bebe Romanorum y te sentirás mejor. Pero hazlo con medida y moderación: quiero ser tu amigo, pero no dejes que sea tu dueño.»

Nuestro tinto de guarda, criado en barrica sobre el granito de Arribes.

La joya de la casa: tiempo, bodega romana y paciencia en cada copa.

Fresco y floral, con el pulso del río Duero en cada trago.

La luz de Fermoselle, recogida y servida en copa.
